viernes, 9 de agosto de 2013

Redwood National Park


No, las semillas no se han congelado, sólo han pasado un largo periodo de latencia. Después de casi todo un año de relativa inactividad brotamos de nuevo para comenzar la colonización de nuevos ecosistemas, en este caso el bioma yanki, ¡quién me lo iba a decir a mí!. 

Lo que me rodea, casitas bajas, coches híbridos, comida orgánica... Diréis: ¿Dónde narices se ha metido ésta? Pues nada más lejos que en Berkeley, no es el príncipe de las galletas no, es la ciudad californiana donde a mi maravillosa hermana se le ha ocurrido venir a vivir, vamos, que no había un sitio más lejos. Para que os hagáis una idea, esta ciudad, bueno, casi toda el área metropolitana de San Francisco, es una burbuja verde de gente amable que te saluda por la calle, con una conciencia ecológica hiperdesarrollada, que van en toyota prius o en bicis con artilugios inverosímiles para llevar a sus chilindrines.  Y Berkeley en particular es una ciudad universitaria, de hecho es una de las mejores universidades públicas del país, no os digo más que tienen plazas de parking reservadas para premios nobel (en cuanto vuelva al campus hago una foto para que veías que es verdad).

Estas tres primeras semanas las he dedicado a conocer San Francisco, Santa Cruz, hemos ido a la playa, a verla solo, porque a ver quién es la valiente que se baña en semejante mar, a Oakland... Pero esta entrada la voy a dedicar al viaje que realmente me ha dado ganas de volver a escribir (o lo que sea esto). Y ese viaje es... ta ta chán ta chán..... El Redwood National Park! Vale, es el título de la entrada, pero es que quería darle algo de emoción al asunto.

El nombre del parque le viene de sus más sobresalientes habitantes, los redwoods (Sequoia sempervirens), unos arbolototes gigantescos, los más altos del mundo, más incluso que su prima la secuoya gigante, aunque éstas tienen un diámetro mayor. Pueden alcanzar los 115 metros de alto, como un piso de 40 plantas más o menos, tienen un diámetro de 5 metros y los más longevos alcanzan los 2000 años. Son endémicos de la costa este californiana y la mayoría se concentran en este parque natural y en el Parque Estatal de Humboldt.

Después de esta clase de botánica puedo confesaros que me he quedado completamente enamorada de estos gigantes verdes.
Ahí van AnSelma y LouisA
Y de una vez por todas voy a contaros el viaje propiamente dicho. Trás un viaje de 5 horas por la autopista 101 de 5 carrilles que de repente se convertía en una comarcal sin arcén llegamos a Arcata, donde hicimos parada técnica para dormir en un motel de carretera! Ahí estábamos, AnSelma y LouisA!! La aquí amiga conductora repuso fuerzas de aquella manera y a la mañana siguiente ya llegamos hasta la entrada del parque. Y quien mejor para recibirnos que unos Elk, osease, unos renos de Rooselvelt que hacían las delicias de todos lo fotógrafos allí congregados. Desde esa misma pradera comenzamos el treking que teníamos planeado para ese día. Desde el principio la ruta ya fue sobrecogedora, ya que rodeadas de semejantes torres una no puede sentirse mas que un pitufo.
LLegadas a este punto tengo que admitir que aunque el ir solas toda la ruta fue muy gratificante (los parques naturales suelen estar petados), fui casi toda la ruta con el miedillo de que otro habitante de estos bosques hiciese su aparición estelar. Y este personaje no es otro que el oso negro. Como era de esperar en el camino sólo vimos ardillas y poco más, lo cual así pensado es un gran alivio.






Pájaro azul de california
Fern Canyon

 A media ruta llegamos al Canyon Fern o cañon de los helechos, un cortado impresionante tapizado por helechos. Allí la densidad dominguera aumentó. Trás cruzar un tramo de costa volvimos por otra ruta con una paisaje igual de alucinante que el primero. 6 horitas de marcha, ya está bien para el primer día, vámonos para el camping.

Trillium
Pájaro loco!!!!






















El camping que nos escogió (porque era el único donde quedaban plazas)
 está justo reescondido en medio del bosque. Menudo camping!!! Completamente mimetizado con el medio. Únicamente tiene las parcelitas, cada una con su plaza para dejar el coche, una mesita, una especie de bidón para hacer ahí el fuego y una caja metálica para guardar la comida y las cosas del neceser. Esto de la caja es interesante, y es que los osos y otros animalicos como los mapaches pueden oler la comida o los productos de higiene y acercarse al camping, entonces, para evitar que el oso de abra el coche como si fuese una lata de sardinas o que se meta a dormir contigo en la tienda habilitan estas cajas preparadas para semejantes ataques y así podamos dormir tranquilas (Ja!).

Después de esa primera noche en vela (para mí) el segundo día continuamos con las marchas. Esta vez nos fuimos al norte, al Jedediah State  Park, para hacer la ruta de los Boy Scoutt. Tan genial como la ruta fue el tramo de camino en coche para acceder hasta la cabecera. Como era pronto por la mañana la niebla estaba metida hasta la cocina, lo que daba al paisaje un aire fantasmagórico-prehistórico indescriptible. Ahí fue cuando me enteré que en estos bosques grabaron escenas de Parque Jurásico.

Los redwoods tiene unas raíces muy superficiales así que se desmorrongan todos.


A falta de Fer, muchos ferns
Como lo que pensábamos que era una ruta de 4 horas la hicimos en 2, todavía nos quedaba mucho día para visitar más cosas. Ilusas de nosotras decidimos pasar el resto del día en la costa, y eso que ya sabíamos que en esta época del año hay una niebla que no te deja ver tres en un burro. Aún así para allá que fuimos, comimos en la playita, nos fuimos a un mirador desde el que únicamente se veía blanco pero, para regocijo de Noe, hicimos una rutita hasta una playa donde la marea baja nos había dejado un regalito.... montones de estrellas de mar y anémonas.

Vamos a la playa, oh oh ooooh!
Yurook
El día ya no dió más de sí, volvimos al camping para darnos otro pequeño homenaje (he olvidado comentar que el día anterior cenamos chuletones a la parrilla, jiji!). A la mañana siguiente desmontamos todo el chiringuito y emprendimos el camino de vuelta. Amanecimos muy temprano porque quisimos ver algunas cosillas que se nos quedarón en el tintero, como el Big Tree o como atravesar la "Avenue of Giants" (avenida de los gigantes) en Humboldt , una ruta de unas 50 millas alternativa a la autopista que te lleva por un prístino bosque de redwoods.

Haciendo yanki-cosas
Big Tree, Little Noe
Avenue of Giants
La mancha pequeña en la carretera soy yo!
Menos mal que no tenía muchas ganas de escribir porque menuda parrafada me he marcado. Intentaré ser más breve para la próxima. Nos vemos en el Lassen Volcanic National Park!

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