miércoles, 20 de junio de 2012

Ngoc Son Ngo Luong


Ngoc Son Ngo Luong, todavía soy incapaz de pronunciarlo. Así que a partir de ahora me referiré a este lugar como NGNL o mucho mejor, como la reserva de Jaime. Y es que este rincón escondido de Vietnam es una reserva natural donde Jaime, un chico español, ha estado trabajando durante dos años con su fundación en un proyecto de ecoturismo. Y qué bien lo han hecho!

Esta reserva está bastante cerquita de Hanoi (4 horas en furgo no son nada), así que el sábado tempranico por la mañana quedamos toda la troupe de españolxs para marchar allá. Tras una parada técnica para aprovisionarnos de agua y banh mi trungs (bocatas de tortillas) emprendimos la marcha a la provincia de Hoa Binh.
El guía nos recibió en la primera homestay (pensiones hechas en casas tradicionales)  en el pueblo de Chieng, donde comimos el almuerzo y donde empezamos un sencillo trekking, o al menos ese era el plan. En cuanto echamos a andar empezamos a ser conscientes de la maravilla de sitio al que habíamos llegado, montañotas verdes verdes, los arrozales a puntito de caramelo, nada de desarrollo turístico... un lujo!
Primer incidente: La Pepa se nos lesiona

Tras un ratito de caminata llegamos al pueblo Mu, qué estampa!!! Todo el pueblo para arriba y para abajo cosechando, cruzándose por los caminos con los búfalos de agua, corriendo cargando con las canastas de arroz... se barruntaba lluvia. En el mismo pueblo además tienen una cascada. Pero una cascada que no nos imaginábamos lo grande que era y sobre todo la cantidad de agua que bajaba... el sonido era abrumador. Ahí fue cuando empezó a llover.




Al principio hicimos un amago de seguir el camino pero la cosa se estaba poniendo tan chunga, y nosotrxs tan caladxs, que decidimos hacer una parada en una cabaña. Después de esperar un ratito la lluvia no amainaba, si acaso se iba poniendo más negro. Pero de repente apareció un chico en moto que venía a traernos unos ponchos!!! Ya estábamos de agua hasta las braguis, pero por lo menos cubrimos bien las mochilas y seguimos el camino.

A todo esto, el resto del camino era cuesta abajo por un senderillo de barro que se convirtió en un río. Hubo unas cuantas culetadas. Lo mejor de todo es que estábamos de un buenrollismo de la leche, así que lo mismo nos daba y nos lo pasamos pipa por el camino, saltando, cantando "Esta noche ha llovido, mañana hay barro"(que ya es famosa en Vietnam:) Así que cuando llegamos al pueblo Khuong casi que nos dio hasta pena, jeje!

Eso sí, menuda homestay, yo me quedé alucinada. La casa era la típica casa vietnamita, pero estaba al lado de un río con una cascadilla también, tenía un velador que hacía las veces de mirandor... Super super chula. Y lo mejor la mujer que la lleva, que persona más guay, todo el rato sonriendo, super amable... Siento no tener muchas fotos de estos momentos, pero entre la lluvia y que mi cámara no sé que la pasa que le cuesta mil enfocar, el caso es que no estuve yo muy fotógrafa.

Trás despojarnos de nuestros ropajes, todo mojado, todo, todo, todo (hasta lo de las mochilas), y cuando la lluvia parecía que nos daba una pequeña tregua, salimos a dar un paseo por el pueblo antes de que se fuese la luz. Estábamos en el Vietnam profundo profundo, la etnia que vive aquí son los Muong, y afortunadamente todavía conservan sus modos de vida. Además estábamos gratamente sorprendidas, porque a diferencia de la etnia mayoritaria de Vietnam, los khin, aquí los chicos eran super guapos, jeje! 

También nos colamos en una casa, previo consentimiento, donde estaban cribando el arroz con una especie de rueda dentada, como el mecanismo de una caja de música. Yo no había visto nunca nada así y estaba encantada.
Cuando parecía iba a llover de nuevo salimos como sputniks de vuelta a la homestay. Allí nos esperaba una cena rica, rica. Luego, como es tradición aquí, nos sirvieron lo que en principio parecía vino de arroz. Después de un par de chupitos con nuestra anfitriona, y tras una conversación de estas nuestras ingles-vietnamita-soajili, descubrimos que los positos que tenía en el fondo la botella de arroz no eran otra cosa que abejas. Abejas!!! Pero no os creáis que nos achicamos, allá donde fueres...

El remate de la jornada fue también la mar de divertido. Vino un grupo de folklore del pueblo y nos hicieron los bailes típicos. Además nos pidieron que bailásemos y cantásemos algo típico de españistan, y como no, volvió a caer la jota "esta noche ha llovido". Estamos fatal. 
Tras los bailes, sacaron una tinaja de barro con dos cañas por las que se supone que teníamos que beber. No es alcohol ni nada, creo que tiene dentro azúcar y vete tú a saber qué. El caso es que le van echando agua caliente por encima, y no puedes parar de beber hasta que se acabe el agua que te han echado. Bueno, eso sabía rarísimo, como a una especie de chorizo... Yo no aguanté ni medio segundo, aunque hubo alguna que aguantó como una jabara. Pero es que que asquete de regustillo, me acuerdo y se me revuelven las tripas, jaja!

Esa noche dormimos como ceporros, tanto, que nos teníamos que despertar a las 7 de la mañana y hasta las 9 y pico no abrió los ojos la primera. Además que esta gente es tan educada que no quisieron despertarnos. Lo malo es que ya no tuvimos tiempo de hacer el trekking que teníamos planeado para ese día, pero hicimos otro, más cortito. Además durante la vuelta pudimos ver lo que el día anterior la lluvia no nos había dejado. Paramos en una tercera homestay (están super organizadxs), donde aprovechamos para comer y darnos un chapuzón en el río. Después de la pitanza nos estaban esperando un regimiento de xe om (moto-taxi) para llevarnos de vuelta hasta donde nos había dejado la furgoneta el día anterior.

Menudo caminito!!! Casi una hora de paquete en la moto, por unos caminos de cabras de la leche, desvertebrándonos y temiendo en cada cuesta por nuestra vida, jajaja! Yo pensaba que como soy un poco miedica probablemente esa fuese sólo mi sensación, pero cuando llegamos al destino las caras del resto reflejaban que el camino había sido para todxs la misma tortura. Que exageradica soy cuando quiero!
 Ya sólo nos quedaba dar las gracias a todo el mundo y volver a Hanoi. Bueno, pues tampoco. No habíamos casi salido del pueblo cuando la furgo se quedó atascada en el barro. Pero es sí, al minuto apareció todo el batallón de xe oms y todos los lugareños y sacarón la furgoneta en un plis plas. Ahora sí que sí, volvemos a Hanoi. Y cuando ya parecía que no podía pasarnos nada más, cuando estábamos justo entrando a Hanoi, tuvimos un pequeño accidente. No fue nada grave, pero a nuestra furgo le dieron por detrás, y el del otro coche salió corriendo. Aquí el tema de los seguros debe funcionar como el resto de las cosas... Así que nos quedamos un poco tristes por nuestro conductor, que es más majo que las pesetas. Espermos que no sea él quien tenga que pagarlo.

Para no quedarnos con la bajona, y a parte porque teníamos una hambre del quince, nos fuimos a cenar todxs juntxs, con un olor a chotuno de cuidado y con unas pintas un tanto extrañas (llevábamos lo poco que se había secado, así que las combinaciones eran un tanto imposibles). Pero la cena estuvo genial como colofón a un fin de semana espectacular. El lugar es increíble, se mire por donde se mire, por su paisaje, por su gente... y también gracias a todxs esxs personajes con los que compartí la experiencia: Sole, Debo, Cristi, Pepa, Julita y Juan. Un auténtico placer!

Próxima estación: Quan Lan (apurando que ya no me queda mucho...)

lunes, 4 de junio de 2012

Palawan, Filipinas

Playa Payo-payo 

Este viaje va a ser un poco más complicado de relatar que los anteriores, pues a parte de ser probablemente el lugar más bonito en el que nunca haya estado ha sido también toda una experiencia personal. Haciendo gala de mi carácter anemófilo, me he dejado llevar, esta vez en solitario, hasta la paradisíaca isla de Palawan.

He de reconocer que los dos primeros días fueron un poquillo más duros. Llegué a Puerto Princesa, capital de la isla, y como quería visitar Honda Bay me tuve que quedar allí toda una tarde... que aburrimiento!!! Y es que esta ciudad no tiene absolutamente nada. Pese a todo, como estaba reventada del viaje aproveché a descansar y a hacer algunos recadillos que tenía pendientes. 
Ni iglesia, ni cristo (en Filipinas tienen tropecientas iglesias distintas)
Al llegar la policia se quedó flipando, mi nombre es filipino,
mi  ciudad también,  pero el pasaporte es español??!!
El jardín de las mariposas
El tour por Honda Bay estuvo muy bien. Lo hice con un grupito de chavalas y chavales filipinos y con un singapureño. Lo mejor de todo fue el snorkel. Alquilé una carcasa subacuática y a perseguir peces!!! Las fotos no son muy buenas (desconocía que mi cámara tenía el modo de escena acuático), pero mirad que de peces. Perdonadme, pero es que estoy super emocionada con el mundo submarino.Quién me lo iba a decir a mí, que soy de secano... 




Jugando al escondite




Peces amigo

Este está en mi top 10


Lo del color del agua aquí no es ni medio normal
Después del tour pase otra tarde en Puerto Princesa, disfrutando de mi libro y con ganitas de llegar ya a El Nido, tantas que cogí la primera furgoneta que iba para allá, a las 4 y media de la mañana. Jajaja!
El viaje a El Nido fue toda una aventura, yo que flipada de mí pensé que una furgoneta era un millón de veces mejor que un autobús, me vi enlatada cuan sardinilla en una minifurgo, que bien podía haber servido para el anuncio del Ikea "Donde caben 2 caben 3".
Después de un viajecito de 6 horas, la mitad de las cuales fueron por camino sin asfaltar (me encanta!) llegamos al destino.
El Nido 
Lo genial de El Nido es que es un pueblo chiquitito chiquitito. De hecho, una vez que dejé la mochila en mi cabaña (Kape Pukka, altamente recomendable), me fui a dar un paseo a la playa, casi me caigo al agua! Jaja! Sabía que la playa era pequeña, pero tanto!!!
Y es que el pueblo no es que tenga mucho en sí, pero es un enclave perfecto para visitar el archipiélado de Bacuit, cerca tiene unas playas increibles, el ambiente es brutal... No os digo más que fui para tres días y me quedé toda la semana.

El primer día estuve bicheando por ahí, mirando los precios de los tours, paseando... Fue en este momento cuando realmente empecé a disfrutar de  mi viaje en solitario. Además fue bastante gracioso, porque tanto en la comida, como en la cena, o tomando algo, siempre se me acercaban las y los camareros para preguntarme, no daban crédito a que pudiese estar viajando sola... Pero esto me sirvió para poder charlar con ellas y ellos, es que qué gente más maja!!! Además como mi nombre también es filipino en seguida se quedan con ello, y luego siempre te saludan por el nombre. Estaba como en casa!
 Mini piratillas
Tal y como me habían recomendado las amigas que habían estado antes estuve buscando gente para hacer los dos mejores tours de seguido, acampando en una isla. Como de momento no conocía a mucha gente me di un día de margen y me fui a hacer mientras tanto el tour B. Lo hice con una familia filipina que viven en California, super majos!!! Me lo pase pipa con ellos, el padre era la risa, y los hijos tenían más o menos mi edad, así que estuvimos hablando de millones de cosas. De hecho, con Marianne, la "nuera", he quedado para hacer el camino de Santiago cuando venga a España.

azul tono hastaluegomivida
Snake island 
Pangulasian island
me desmorrongo....
Sole, esta va por ti!!!

Este día ya empecé a entrar en un estado zen que no se puede soportar, jaja! 
Mi compañera de habita
Al llegar al pueblo comprobé que ya eramos tres apuntados para el tour de dos días, sólo nos faltaba otra persona! Quedé para cenar con una chica francesa que estaba en el mismo chuchihotel que yo, y ahí fue cuando conocí a mis dos compas de viaje. Intentamos convencer a algunos indecisos para que hicieran el tour, pero todo parecía indicar que nuestro gozo se iría al pozo.
El muchacho austriaco conoció a un grupete de 6 que tenían los mismos planes que nosotros, así que intentamos unirnos a ellos. Al principio nos dijeron que sí, pero 15 minutos más tarde su guía vino para decirnos que habían cambiado de opinión. grskrgggrnajsdklajorije!!!!!

La historia no acaba ahí, hallábamos tomando una cerveza cuando por casualidad conocí a un chico español que pertenecía al grupo de 6 que nos habían mandando al cuerno, Alejandro, super majo! Jajaja! Esta es la tierra del buenrollismo. Pues total que terminamos la noche de risas con ellos, nosotros encontramos a más gente que quería hacer el tour y todos felices!

Para más inri, el tour lo hicimos con la misma agencia que ellos, y acabamos saliendo a la misma hora, en barcos diferentes, pero las paradas eran a la vez. Así que terminamos haciendo el tour los 12 juntos!
Partido de hermanamiento
Lo que me pasó estos dos días fue que estuve en un estado de felicidad tal que no podía ni sacar fotos, jaja!   Un amigo me va a pasar las suyas, que hizo un reportaje estupendo, así que en cuanto las tenga las comparto.
Esta es la playita, bautizada con 300 mil nombres, donde pasamos la noche
Lo de la acampada tampoco tiene ningún desperdicio. Nos dejaron en la playa a eso de las 5, y poseídos por el espíritu de Robison Crusoe intentamos coger cocos (imposible) y recolectar la leña para la fogata. Aquí he de comentar la pequeñez de que había estado lloviendo y todo estaba mojado. No importa! Seguimos recolectando! A todo esto a los guías se les había roto el barco, y tenían que volver a El Nido a por las tiendas de campaña, la cena, etc... No sé muy bien a que hora se marcharon, a las 6 o así, y nos dijeron que volverían en hora y media.
Cuando empezó a oscurecer comenzamos con la operación fogata, una odisea, aquello no había por donde prenderlo. Eso sí, gracias al empeño de Alejandro tuvimos una medio hoguera toda la noche. 
El tiempo pasaba, el hambre aumentaba y los tíos que no volvían.... Yo me lo estaba pasando como una enana así que tampoco me importo demasiado, de hecho nos estábamos muriendo de la risa pensando que nos habían dejado allí abandonados y a ver cómo nos las íbamos a ingeniar para sobrevivir.

Finalmente llegaron, como a las 11 de la noche, con la calma. Así que los calamares y el pollo a la parrilla nos supieron a gloria bendita. Tras el banquete seguimos la noche con la guitarra (pese que nadie sabía tocarla), que despropósito y que bien nos lo pasamos!

Después de un profundo y reparador sueño ;), continuamos con el tour. Este día aproveche un montón para hablar con Barbara, una chiquita francesa que es una cielo, miradla que guapa!!!

La Bar y la Ra
Playismo neperiano (Angelines, esta va por ti, jeje)
Two teams as one
Aquí comento que como resultado de la rotura de barco en vez de viajar en dos nos arrejuntaron en uno, era nuestro sino!
Cena de empresa trás el tour
Después del sueño de una noche (o varias) de verano, quedé con João, Robbert y Joel para hacer una excursión en moto por el norte de la isla. La primera parada fue la cascada, que decepciono un poco, aunque agradecimos un montón el agua fresquita. La siguiente parada fue la playa de Nak Pan (o algo así), alucinante! Una playa enorme, de arena blanca blanquérrima, VACÍA, con un pueblito de pescadores al lado, con los cocoteros... En principio íbamos para un ratico y nos quedamos casi todo el día. Además esta vez si que había cocos y allí que nos liamos a pelarlos y a comerlos, ñami!!!
Nac Pan por un lado...
Robbert peleándose con el coco en medio...
Esta maravilla un poquito más allá...
Y Nac Pan por el otro!!!
Happy!
Otra más por si no ha quedado claro lo guay que es esta playa, jaja!
Foto moto!!! 
João y Robbert
Paisajillo por el camino
Antes de que se nos echara la tarde encima volvimos a montarnos en la moto para ver si llegábamos a otra playa. El camino se fue haciendo un poco más complicadillo a medida que avanzábamos, con unas cuestas pedregosas que daban miedito. Así que en una de estas mi compi Joel y yo nos fuimos al suelo. Menos mal que íbamos a menos tres por hora y sólo nos hicimos unos pequeños rasguñillos.
Aprovechando que nos hemos caído saco una fotico
Atardece en Palawan
Al final, ya casi con la noche encima llegamos a la última playa, que prometía tanto como la anterior, pero tuvimos que salir escopetados para no hacer el camino de vuelta demasiado tarde. Esa noche me despedí de Joel y de João, un auténtico lujo de personas!

Al día siguiente el plan seguía siendo playero. Pero en lugar de motismo nos fuimos en triciclo a una playa que está muy cerquita del Nido, la playa de Las Cabañas. Si el día anterior ya había hecho buenísimo este día fue espectacular. Me fui para allá con un grupete de españoles que conocí en el Pukka, también más salaos que todas las cosas. Así que me pase el día haciendo snorkel, haciendo la croquetilla en la orilla, leyendo, paseando y con un estado de felicidad máxima que pá que.
Toma playa!
Archipiélago de Bacuit desde la playa
Después del agobio de día que llevaba me fui a pasear por El Nido, ya sólo me quedaba un día!!! Pero qué día!!! No tenía yo muy claro que fuese a hacer buceo, pero es que ya era lo que me faltaba y lo que me pedía el cuerpo. No podía marcharme de allí sin ver tortugas.
Total que después de preguntar en todos los centros de submarinismo opté por uno que me recomendó un coleguilla. Fue todo un acierto. Los monitores, el barquero, los buceadores, todos super majetes!!! Y el buceo??? QUÉ FLIPE!!! No sabía yo que esto me iba a gustar tanto. La sensación de estar metida en la columna de agua es genial, y sobre todo tener a todos los bichitos al lado. Vi millones de cosas, pulpo, mantas, peces imposibles, pez escorpión (olé!!!), gusanitos de colores, nemos defendiendo su anémona a capa a y espada, y...... tortugas verdes!!! Cómo ya no tenía carcasa submarina no pude hacer fotos, pero no pasa nada, esas se quedan archivadas en un lugar mejor. 
Debía estar en un estado de flipación tal que era imposible de disimular, tanto que hasta uno de los monitores me hizo una canción. Mejor broche fin de viaje imposible. 

Después de una tarde-noche genial con mis compas submarinos que ya no me quedaba más que hacer la maleta, cómo me costó! Qué viaje! No sé si he conseguido transmitir todo lo que viví, porque es que no sólo han sido los sitios, ha sido sobre todo la gente, y creo que el viajar sola ha ayudado mucho a vivir esta experiencia de una manera mucho más intensa.

El día de vuelta cómo os podéis imaginar iba en el autobús (mucho mejor que la furgoneta) con la depresión en todo lo alto. Además tuve la suerte de que pusieron música de Brian Adams y de ese estilo, menudo viajecito! Pero ya para rematar el buenrollo mochilero conocí a dos chavales noruegos que iban también en el autobús y las horas de espera en el aeropuerto de Puerto Princesa fueron la mar de divertidas. Y aquí sí que sí termina la aventura. Puerto Princesa-Manila-Hanoi-y para casa.

Ya sabía yo que esta entrada en el blog iba a ser tremenda, menuda parrafada! 

Próxima estación: habrá que parar un poco, no???