lunes, 5 de diciembre de 2011

Sapa, Lao Chai y Bac Ha

Bueno, bueno, bueno, si hasta ahora me había costado contaros las impresiones que me está causando Vietnam lo de Sapa va un poco más allá. El viernes un grupo de ocho españolicos ( ya lo sé, ya lo sé, que así no voy a aprender inglés en la vida) marchamos rumbo a las montañas del norte, para que os hagáis una idea, tan al norte que el pueblo donde nos dejó el tren, está en una orilla del río, y en la otra está China. Trás un viajecito en tren nocturno de 9 horas llegamos hasta Lao Cai, el pueblo del que os hablaba, una vez aquí tuvimos que coger un  minibús que nos llevó en más o menos una hora hasta Sapa. 

Sapa
Allí nos dio la bienvenida una rasca de Nebraska de aquí te espero. Menos mal que íbamos advertidos, así que nos ataviamos con miles de refajos, capas y capillas, polares, chubasqueros, bufandas y demás complementos. En Sapa habíamos quedado con Mango, una chica vietnamita que es compañera de piso de Nana, una de las amigas españolas, y que estaba pasando unos días con su familia. De hecho fue esa la razón por la que fuimos a Sapa, porque era toda una oportunidad conocer esta región de la mano de una auténtica H'mong (esta es la etnia a la que pertenece Mango).
Mango y Débora

La chioi de mis amores
Una vez realizadas las compras de rigor (es que tienen imitaciones  muy buenas de north face a precios de risa) nos fuimos a lo que habíamos venido, a patear! Al grupo se unieron una amiga de Mango y otras dos mujeres. Ya nos habían contado lo insistentes que pueden ser aquí las vendedoras, que te siguen incluso hasta tres horas para que les compres algo. En nuestro caso fue una maravilla tenerlas ahí, no nos dijeron en ningún momento que las comprásemos nada, todo lo contrario, dónde el camino se hacía complicado por el barro, por la pendiente o porque había que cruzar un rio ellas nos ayudaban, nos daban de la mano, nos guiaban… Sólo tenemos palabras de agradecimiento hacia ellas. 



La ruta fue impresionante. No os he contado que aparte de montañosa la zona de Sapa es fundamentalmente arrocera, así que todas las  montañas están llenas llenitas de terrazas, el paisaje era acoj… sobrecogedor! También es cierto que no fuimos en la mejor época del año, pues hace aproximadamente un mes que se cosechó el arroz, pero aún así es precioso. Aunque claro está que en primavera volveremos para comparar, jeje.

Disfrutando del camino
Llegamos a Lao Chai por la tarde, después de un camino un tanto accidentado. Aquí nos despedimos de nuestras Chiois (así es como rebautizamos a las mujercillas) y donde buscamos algo para comer y un sitio donde quedarnos a dormir.  A última hora dimos un paseo por los alrededores del pueblo, andando entre las terrazas encharcadas, escuchando las historias de Mango, oyendo como un chamán cantaba para curar a un niño enfermo… Una experiencia completita vamos.
Llegando a Lao Chai
Lao Chai
Nana y Sole al filo de los impresentable





















El lugar donde nos quedamos a dormir fue una “Home Stay”, o lo que es lo mismo, la casa de una familia que tienen una habitación con colchones, mantas y mosquiteras, donde te puedes alojar. También cenamos con ellos, la comida riquísima, y al final sacaron el vino de arroz y estuvimos brindando (no veas tú como arrea el vino ese, menudas risas nos echamos).

Al día siguiente madrugamos un poquito, pues cogimos un autobús que nos llevó hasta Bac Ha, otro pueblecito de la región donde se celebra el mercado de los domingos, y baja gente de muchísimas etnias (o al menos eso era lo que ponía en la Lonely). El mercado era un hervidero de gente para arriba y para abajo, mujeres de las distintas etnias, aunque echamos de menos a algunas, turistas, comerciantes…. El mercado tenía de todo, puestos de carne, de verduras, de cuchillos, de artesanía para turistas, de ropa para ellas, mercado de ganado (búfalos, caballos, ovejas, perros…) Allí echamos la mañana, y por la tarde nos fuimos a dar un mini paseíto al monte antes de volver al autobús para Cao Lai, y de ahí el tren nocturno para Hanoi. 
























 
Búfalo albino

Street food en el mercado

Y hasta aquí el fin de semana en las montañas del norte, intenso intenso y altamente recomendable.
A ver si un día os cuento también alguna cosillas más sobre Hanoi y la vida cotidiana aqui. Estamos pensando hacer un álbum con una recopilación fotográfica de la versatilidad de las motos, jeje. Ya os iré contando.
Próxima estación: ¿?