miércoles, 11 de abril de 2012

Phong Nha

Lo de este fin de semana ha superado todas mis expectativas. Aprovechando no sé qué fiesta de estas comunistas hemos tenido un puente de 3 días, más que suficiente  para seguir descubriendo nuevos rinconcillos de la vieja vietnam.

Nos subimos al tren nocturno de la reunificación para,en cuestión de 10 horas, cubrir la distancia que separa Hanoi de Hong Dai, en la provincia de Quanh Binh. Para que os hagáis una idea esta provincia está en el centro del país, en la parte más estrecha, únicamente hay unos 60 kilómetros entre la costa y la frontera con Laos.

En esta ocasión la diversidad semillera/semillística no fue muy alta, pues quitando a Kasha, una amiga canadiense y a una servidora, el resto del grupo estaba compuesto por canguras y canguros, o lo que es lo mismo, australianas y australianos.

Cueva de Son Doong
Como suele pasar aquí cuando coges un tren llegamos a nuestro destino a la razonable hora de las 4 y media de la mañana, aunque todavía nos quedaba un ratito en furgo hasta la farmstay donde nos alojamos, vamos, lo que viene siendo un hotelito en medio del campo.

Nuestra intención era acercarnos lo más posible a la Reserva Natural de Phong Nha. IMPRESIONANTE. Es la región de Asia con mayor concentración de formaciones kársticas, y no en vano este parque es famosísimo por la cantidad de cuevas que tiene, y además por las dimensiones de éstas. Tanto es así que hace dos años una expedición británica junto con la National Geographic y un vietnamita documentaron la que puede que sea la cueva más grande del mundo, no en longitud pero si en volumen total. Aquí os pongo algunas fotos de la National para que veáis que maravilla. Aunque desde antes de llegar ya tenía ganas de visitarla todavía no está abierta para espeleo. De todas maneras en el Parque se pueden hacer y ver muchísimas otras cosas.

En algunas zonas alcanza los 200 metros de altura y 100 metros de ancho
Es lo que tienen lo paseos por los campos de arroz
El primer día, aparte de dar un paseito mañanero, alquilamos bicis para visitar la cueva que da nombre al parque natural. Llovía a cantaros y además hacia la típica niebluna viet así que nuestro primer acercamiento a Phong Nga no fue muy acogedor. Una vez más repetimos un clásico, alquilar un bote para los 8 que nos llevó hasta la cueva. La vimos en parte desde la barca y otra parte podías recorrerla a pie. La cueva era muy chula, pero no sé que manía tienen aquí de poner lucecitas de colores por todos lados, así que tenía una aire ochentero que no te dejaba indiferente.
jumping in the field
La entrada al parque, lo más integrado en el paisaje que he visto yo en la vida
Esos ponchos lolailos ahí! (camino de la cueva)
Cueva de Phong Nha
Efectos maravillosos de las luces



Celebrando el cumple de Lien oi



Al día siguiente desde la farmstay no se organizaba ninguna salida, entonces aproveché para descansar al más puro estilo perráncano, leyendo, jugando al billar, dando un paseito por lo campos de arroz... desufriendo! jaja! 

Ese edificio blanco del fondo es la farmstay
Chiois team
El último día fue lo mejor de todo. Un grupete de la casa nos adentramos en el Parque Natural. Visitamos la Paradise Cave, enorme, y eso que sólo pudimos ver el primer kilómetro,  y tiene 34. También paseamos por un templo en memoria de los mártires de la guerra, y es que esta región jugó un papel estratégico en la guerra de América (que es como aquí llaman lo que nosotras conocemos como guerra de Vietnam). El caso es que utilizaban este parque para cruzar a Laos y bordear la frontera que dividía a Vietnam del Norte y del Sur. De ahí que fuese objetivo de las bombas estadounidenses y del agente naranja... De hecho todavía se pueden observar los craters de las explosiones y algunas carcasas de las bombas... La verdad es que una se pone a pensar en eso y se le ponen los pelos de punta...
El jeep que nos dejó tiradas al cuarto de hora
Born to be wild
Paradise Cave

Por la tarde estuvimos bañándonos en el río, y además estaba haciendo un día estupendo, con sol!!! Y es que aquí eso es algo que valoramos muchísimo, sobre todo después del invierno gris gris que hemos pasado.


El remate de la jornada fue otra historia. Cogimos unos kayaks para salvar el tramo de río que nos separaba de la boca de una cueva, ésta ya sin ningún tipo de infraestructura ni facilidades, cómo a mi me gustan. Dejamos la barca en la entrada pensando que veríamos la cueva dando un paseo. Pues nada de eso. La cueva resulto tener una laguna interior, con lo que para verla tuvimos que ir nadando a través de ella sin más luz que la de nuestros frontales. Tuvimos que pasar nadando a través de un corredor un tanto claustrofóbico... Bueno, bueno, bueno, toda una experiencia. Y sobre todo el camino de vuelta, viendo la luz que entraba a través de la boca de la cueva, la luz era acoj... preciosa. Sé que contado así pierde toda la emoción, pero fue una experiencia auténtica.


Después de todo el día de la ceca a la meca no nos quedaba más que recoger los macutos y emprender el camino de vuelta  a Hanoi, o eso era lo que nos creíamos. Pues todavía nos tocó chuparnos 6 horas de retraso del tren en la estación. Y es que por lo visto había habido un tifón en el sur, cosa que nosotras ignorábamos. Pero el bueno de Martin encontró al día siguiente la noticia en un periodico, y mira tu por donde salíamos nosotras... jajaja!

Foto de las noticias: Al fondo fondo salgo desmorrongada perdía
Próxima estación: lo que diga la Noe!!!!


miércoles, 4 de abril de 2012

Ninh Binh


Después de varias semanas las semillas necesitaban desintoxicarse del ajetreo hanoiano, esta vez el destino elegido fue Ninh Binh. Y no es que esta ciudad tenga nada en particular, más bien todo lo contrario, pero a su alrededor se encuentran varias de las atracciones turísticas del país.

Semillas canadienses y alemanas
En esta ocasión la selección de semillas ha sido variopinta, pues nos juntamos un grupete en el que había semillas alemanas, escocesas, de estados hundidos, canadienses, ibéricas... Y cómo era de esperar acabamos yendo un poco cada una por nuestro lado, jeje. Es la manera más efectiva de evitar altercados.
Una cosa importante a señalar aquí es que esa mañana aprendí a andar en moto!!! Iuhuuuuuu!!! Y es que ya era hora después de cinco meses en el imperio de las scooters. Así que iba yo emocionada conduciendo la motillo... y no pasan ni 15 minutos y vemos una piña a 50 metros de nosotras entre un camión y una moto. Gracias que no pasó nada, pero yo todo digna me bajé de la moto... ya aprenderé otro día.  Luego Ángela se quedó tirada sin gasolina.... menuda mañanita!

Después de esta seria de catastróficas desdichas por fin llegamos a la primera parada de la ruta, Trang An. Aquí se hace una ruta en barca pasando por unas grutas. Elegimos esto porque nos lo habían recomendado como algo no muy masificado... Pues bien, nos encontramos con hordas de vietnamitas, gritándonos "Hello!!!" cada que vez que nos cruzábamos con ellos, osease, todo el rato. Aunque no era exactamente lo que esperábamos la experiencia fue divertida.

Rubia, te compro un beso por 500 Dongs
Chioi y emois remeras
Tranh An
Tras este paseo me envalentoné y volví a coger la moto. Ahora nos dirigíamos al pueblo flotante de Kenh Gha. Pese a que el tiempo no nos estaba acompañando mucho, con el típico chiri miri de aquí, que moja y no moja,  el camino hasta aquí fue super bonito. 

El pueblo en sí no tenía mucho, pero las chiois que conocimos eran la bomba, pese a entendernos de aquella manera nos echamos unas risas. Emprendimos el camino de vuelta de nuevo hacia Ninh Binh, había que reponer fuerzas que al día siguiente tocaba lo mejor: Tam Coc.

Resembrando
Pagoda en el camino



Y esto sí que no defraudo, Tam Coc es otra ruta a través de un río, en la que atraviesas tres cuevas, algo parecido a lo del día anterior, pero muchísimo más impresionante. Vas navegando a través de las montañas calizas típicas, con campos de arroz en las orillas, al nivel del agua... Hay quien dice que es el equivalente a la bahía de Halong pero en el interior... sin duda ambos lugares son la repanocha. A todo esto el barquero que nos tocó era un hombrecillo de 80 años, a Ángela y a mi nos daba una vergüenza tremenda así que intentamos echarle una mano remando, no veáis lo duro que es eso...

Nuestro entrañable remero
Ya no nos quedó tiempo para más, hicimos un almuerzo toda la remanguillé de semilluelas y de vuelta para Hanoi! La siguiente parada ha sido el Parque Natural de Phong Nha, se me acumula el trabajo!!!